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Music for Philip of Spain
Chapelle du Roi
Comentario El Rey Felipe II de España falleció en la madrugada del domingo 13 de setiembre de 1598. Los niños del seminario monástico de San Lorenzo del Escorial cantaban la misa del alba. Desde la cámara real, el Rey divisaba el gran altar de su capilla. Los meses finales del padecimiento del Rey concluían como el mismo había deseado: consciente y sosteniendo el crucifijo que había pertenecido a su padre. Los monjes jeronimianos oficiaron inmediatamente la misa. La misa del domingo fue reemplazada por un requiem. Al día siguiente, la corte real, la comunidad monástica, el Arzobispo de Toledo y su séquito se dirigieron en procesión a la capilla para oficiar el oficio y la misa de difuntos. Los restos del Rey Felipe II fueron inhumados el martes 15 de setiembre. Al día siguiente, los monjes de la orden de San Jerónimo oficiaron en Madrid los servicios fúnebres, incluida la misa, en la que participaron los cantores de la capilla real que garantizarían la debida polifonía de los cantos litúrgicos. A las dos de la tarde del 18 de octubre, cinco semanas después del fallecimiento del Rey Felipe II, la corte, los dignatarios eclesiásticos, los cantores de la capilla real y la comunidad monarcal se reunieron en San Jerónimo para asistir a las exequias reales. Un gran catafalco contenía un féretro simbólico. De los cirios que lo rodeaban, unos dos mil quinientas ardieron hasta consumirse en las vísperas y en los servicios nocturnos de matinas y laudes (en esta ocasión celebrados en horas avanzadas de la tarde). A la seis de la madrugada del día siguiente, todos los concurrentes volvieron a congregarse para asistir a las tres solemnes misas pontificias. El Obispo de Gaudix ofició la misa de beata Virgine, y, luego, el Obispo de Ciudad Rodrigo la misa del Espiritu Santo, con vestiduras blancas y rojas, respectivamente. Posteriormente, los dignatarios se volvieron a congregar y el sucesor del trono, Felipe III ocupó discretamente un lugar reservado próximo al catafalco. Poco después, el Arzobispo de Toledo ofició la misa de difuntos. Las vestiduras del oficiante eran negras con bordados de oro o plata, tal como lo habia deseado el Rey Felipe II. Precediendo al requiem se encendieron otras 2500 velas. Se dispone de escasa información sobre esta música polifónica. Se han conservado, sin embargo, algunos datos respecto del orden propuesto para la liturgia (véase el artículo de Luis Robledo en 'Early Music', vol XXII, Nº 2, mayo 1994). La mención al 'gradual y el thracto de Guerrero...' podrían indicar precisamente que se interpretaron el gradual del Requiem aeternam de Francisco Guerrero y su tracto Absolve me, ya que ambos figuran en su segunda Missa Pro defunctis publicada en 1582 que se adaptaba a las reformas tridentinas del nuevo misal romano implantado por el Papa Pio V en 1570. Llama especialmente la atención que en las notas que acompañanan el programa propuesto para las exequias se haga referencia a los movimientos de Guerrero '.. la misa de difunctos será la de Çircundederunt a seis voces o la de Çerton a cinco...'. Si bien existe un requiem compuesto por Certon, éste es de sólo cuatro voces. Hay otro de cuatro voces compuesto por Vivanco que incluye un Circumdederunt me de cinco partes, un motete insertado después del benedictus, precediendo al agnus (pero sólo con arreglo a un manuscrito de Guadalupe del siglo diecisiete, y no a la versión que se conserva en Salamanca). Mucho más probable, aunque no menos sorprendente, es que exista una misa de difuntos que coincida exactamente con dicha descripción y que se base enteramente en cánones que empleen el canto: Circumdederunt me gemitus mortis, dolores inferni circumdederunt me. Es la Missa pro defunctis para seis voces de Jean Richafort que integra la sexta colección de misas de Attaignant publicada en 1532. También perdura en otros tres manuscritos posteriores. Es muy posible que Richafort, francoparlante y oriundo de Flandes, haya conocido a Josquin. El Requiem de Richafort habría sido un homenaje a un venerado maestro. No sólo utiliza el canon Circumdederunt de Nimphes nappés de Josquin (empleado exactamente en el introito y en el kirie, y de manera modificada en otros movimientos), también cita, aunque de modo breve, pasajes completos de esa canción. Richafort introduce en el verso Virga tua del gradual Si ambulem, y también en las secciones Quam olim del ofertorio, la frase (texto y melodia) C'est douleur non pareille del Faulte d'argente de Josquin. Richafort no compuso un tracto y su gradual litúrgico cayó en desuso cuando las diócesis españolas adoptan el nuevo misal romano a comienzos de la decada de 1570. Si en las exequias del Rey Felipe realizadas en 1598 se utilizó el Requiem de Richafort, el uso propuesto del gradual y el tracto de Guerrero confirmarían nuestra hipótesis. Esta grabación de Chapelle du Roi no intenta en forma alguna ofrecer una reconstrucción
litúrgica, ni reproducir el servicio funebre del Rey Felipe II en San Jerónimo. Ofrece una obra musical destinada al Rey Felipe hasta después de su muerte. También introduce la
Missa pro defunctis de Richafort, incluidos el gradual Concluyendo la selección hemos seguido unas sugerencias que se remontan al servicio religioso en San Jerónimo. Las instrucciones textuales de que 'el responso después de la misa ha de ser Liberame (sic)' hacen referencia a los cantos más elaborados del responso de la misa de difuntos. Se los recitaba después de la Novena Lección al final de la matina y también en la Absolución que se oficiaba al lado del catafalco al concluir la Missa pro defunctis. Afortunadamente hemos podido utilizar composiciones polifónicas de este responso y de sus cinco versos compuestos por Alonso Lobo. Estas secciones figuran en el Libro de polifonía núm. 24 que aún se conserva en la Catedral de Toledo. En esta ocasión, acompañan al canto de la época que se utilizaba específicamente en Toledo (procedente de un manuscrito que guarda actualmente la biblioteca de la Sociedad Hispánica de América). Al comienzo de la grabación, Chapelle du Roi se encarga la introducción de la música fúnebre con un motete celebratorio del nacimiento de Felipe en 1527.
Dicite in magni es un poema en latín vulgar poco sutil y excesivamente efusivo con el que se honraba al nuevo heredero del trono Carlos V, Emperador del Sacro Imperio Romano, a quien en España se le llamaba Carlos Quinto, a pesar de que su título era Carlos I de Castilla y Aragón. El compositor de
Dicite in magni fue Nicolas Gombert, músico de renombre en su época, que en 1526 sirvió a la corona de Carlos V, en Granada. Es preciso mencionar la segunda parte de este motete, en la que un bajo y una soprano, los últimos cantores que hacen su aparición, interpretan un canon muy espaciado: la soprano sigue al bajo una octava y un cuarto más aguda. Esta sección es la del canon: quia ego in patre: et pater in me est.. 'yo soy en el Padre, y el Padre en mí'. En otras partes de la obra, el nombre de Felipe se declama enfática y reiterativamente ocho veces mediante las palabras Philippe qui videt me. Se cree que este motete habría sido compuesto en 1578 en ocasión del nacimiento en 1578 de uno de los hijos y heredero de Felipe II, que luego se convertiría en Felipe III. Es pues una de las numerosas piezas ocasionales de las Infantas. Este compositor también compuso motetes en memoria de Carlos V (m. 1558), por el levantamiento del sitio de Malta (1565), por la victoria de Lepanto (1571), para Felipe, la Reina, Ana y su familia (alrededor de 1572-1575) y por el año de jubileo declarado por Gregorio XIII en 1575. El presente motete 'Felipe' se remontaría a 1578, lo que podría explicar que se lo haya añadido con posterioridad al libro coral guardado originalmente en la biblioteca del Rey Felipe hasta la disolución de la misma en el siglo XVII. La tercera pieza que sirve de preludio de la música funebre de Felipe es una canción
excepcionalmente vernacular y secular, Nimphes nappés, que fue un lamento para alguien que no pasó a la posteridad. Esta canción de duelo y desolación del gran compositor Josquin nos recuerda el Requiem de Richafort. Compenetrado de una textura musical, y fiel al poema francés, dos tenores cantan en canon el texto
Circumdederunt me con una música que deriva de un canto llano imitación de la 5ta. superior
(in diapente). Richafort crea esta estructura para elaborar una misa que se adapte a los modos de expresión de los cantos llanosde la antigua misa de difuntos, hasta el punto de revertir el canon para convertirlo en imitación en la cuarta inferior
(in subdiatessaron). Tema muy conocido en su‚ poca y en la de la generaci¢n siguiente,
Nimphes nappés dió origen a contrafacta - una renovación lírica en latín
sacro - de la música de Josquin, así como una difusión de obras que pasaban fraudulentamente como originales de este compositor. De alguna manera, este lamento breve y afectado abarca todo el siglo gracias a la difusión del Requiem de Richafort. Es además testimonio de la deuda que tiene la música europea polifónica con los maestros franco-flamencos. En la historia que se enseña en Europa del norte hay pocos elogios al Rey Felipe II de España. Es preciso dedicarle ahora, aunque más no sea, un pequeño gesto de reconocimiento por la herencia musical que hemos recibido de su
España. [1] Gombert: Dicite in magni Dicite in magni dum spes altera mundi Laeta dies terris laeta utrique parenti, Numina in puero a caelo dilabimur alto Proclama al mundo tu llegada Días felices para los primogenitores en la Tierra Dispersamos a los dioses celestiales mediante este niño [2] Infantas: Domine ostende Domine ostende nobis patrem et sufficit nobis. Alleluia. [3] Josquin des Pres: Nimphes nappés Nimphes nappés, néridriades, driades, Venid ninfas de las montañas, Requiem - cantus firmus Circumdederunt me gemitus mortis, dolores inferni circumdederunt me C'est douleur non pareille El duelo y los padeceres eternos se abaten sobre mí. Esto es un dolor incomparable [4] Introit Requiem aeternam dona eis Domine: et lux perpetua luceat eis. Verse: Te decet hymnus Deus in Sion, et tibi reddetur votum in Jerusalem: exaudi orationem meam, ad te omnis caro veniet. Oh Señor, concédeles el descanso eterno, y permite que la luz perpetua les ilumine . Verso: A Tí es plácida la alabanza en Sión, oh Dios: Y a tí se pagarán los votos Jerusalén: Escuchad mi plegaria, a Tí irá todo ser. [5] Kyrie Kyrie eleison. Señor ten piedad de nosotros. [6] Gradual Si ambulem in medio umbrae mortis, non timebo mala, quoniam tu mecum es, Domine, virga tua et baculus ipsa me consolata sunt. Aunque ande en el valle de las sombras de muerte, no temeré mal alguno, porque tu estarás conmigo, Señor. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. [7] Gradual Requiem aeternam dona eis Domine: et lux perpetua luceat eis. Verse: In memoria aeterna erit justus: ab auditione mala non timebit. Oh Señor, concédeles el descanso eterno, y que la luz perpetua les ilumine. Verso: El justo será recordado eternamente: no temerá la ignominia. [8] Tract Absolve Domine animas omnium fidelium defunctorum ab omni vinculo delictorum. Verse: Et gratia tua illis succurrente, mereantur evadere judicium ultionis. Verse: Et lucis aeternae beatitudine perfrui. Señor, absuelve las almas de todos los fieles que rompieron las cadenas del pecado. Verso: Y que con la ayuda de Tu gracia sean dignos de la Salvación. Verso: Y que la luz eterna les llene de dicha. [9] Offertory Domine Jesu Christe, Rex gloriae, libera animas omnium fidelium defunctorum de manu inferni, et de profundo lacu: libera eas de ore leonis ne absorbeat eas tartarus ne cadant in obscura tenebrarum loca: sed signifer sanctus Michael repraesentet eas in lucem sanctam, quam olim Abrahae promisisti et semini ejus. Verse: Hostias et preces tibi Domine offerimus: tu suscipe pro animabus illis, quarum hodie memoriam agimus; fac eas, Domine, de morte transire ad vitam Oh Señor Jesucristo, Rey de las Alturas, salva de los dolores del infierno y del hoyo profundo a las almas de todos los fieles difuntos: Líbrales de las garras del león, no permitas que les consuma el infierno o que caigan en las tinieblas de afuera: que Miguel, bendito adalid del ejército del cielo, les guie hacia Tu luz sagrada, que antaño prometieras a Abraham y a su simiente Verso: A Tí, oh Señor, elevamos nuestras plegarias y alabanzas: acepta estas ofrendas en nombre de aquellas almas que hoy recordamos: permíteles Señor que emigren de la muerte a la vida eterna. [10] Sanctus Sanctus, Sanctus, Sanctus Dominus Deus Sabaoth. Pleni sunt caeli et terra gloria tua. Hosanna in excelsis. Santo, Santo, Santo, Señor Dios del Universo. Llenos están los cielos y la tierra de tu gloria. Hosana en las alturas. [11] Versa est in luctum Versa est in luctum cithara mea, et organum in vocem flentium. Parce mihi Domine nihil enim sunt dies meiMi arpa ha llegado a ser para el duelo, y mi musica para la voz de los que lloran. Libérame, Señor, porque mis días son insignificantes. [12] Benedictus Benedictus qui venit in nomine Domini. Hosanna in excelsis. Bendito sea el que viene en nombre del Señor. Hosana en las alturas. [13] Agnus Dei Agnus Dei, qui tollis peccata mundi: dona eis requiem. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, dáles descanso. [14] Communion Lux eterna luceat eis, Domine: Cum sanctis tuis in aeternum, quia pius es. Verse. Requiem aeternam dona eis Domine: et lux perpetua luceat eis. Cum sanctis tuis in aeternum, quia pius es. Señor, que la luz perpetua les ilumine: bendito eres y Tu gloria eterna. Verso: Señor, dáles descanso eterno, y que la luz perpetua les ilumine: bendito eres y Tu gloria eterna. [15] Dismissal Requiescat in pace. Amen Que en paz descanse. Amén. [16] Libera me Libera me, Domine, de morte aeterna, in die illa tremenda, quando caeli movendi sunt et terra. Dum veneris judicare saeculum per ignem. Tremens factus sum ego et timeo, dum discussio venerit atque ventura ira. Quando caeli movendi sunt et terra. Dies illa, dies irae, calamitatis et miseriae, dies magna et amara valde. Dum veneris judicare saeculum per ignem. Requiem aeternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis. Libera me, Domine, de morte aeterna, in die illa tremenda; quando caeli movendi sunt et terra. Dum veneris judicare saeculum per ignem. Kyrie eleison. Libérame de la muerte eterna, oh Señor, en el día del terror, cuando se estremezcan los cielos y la tierra. Cuando Tu vengas y todo el mundo conozca el fuego del Juicio. Temblando estoy, temeroso y lleno de desesperanza, de terror y profundo miedo, hasta que el Juicio y la ira divina sean inminentes. Cuando se estremezcan los cielos y la tierra. Día de terror, de cólera, de calamidades y de miseria, el día más temido, desesperado y aciago. Cuando Tu vengas y todo el mundo conozca el fuego del Juicio. Concédeles descanso y paz eternos, y que la luz más intensa les ilumine, Señor, nuestro Dios. Libérame de la muerte eterna, oh Señor, en el día del terror, cuando se estremezcan los cielos y la tierra Cuando Tu vengas y todo el mundo conozca el fuego del Juicio. Señor ten piedad de nosotros, |
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